A tus órdenes, Joe, la opinión de Raymundo Riva Palacio

En mal momento, tan malo que parece deliberado, aparecieron en Washington detalles de una nueva cesión de México ante Estados Unidos en materia migratoria, que había sido mantenida en secreto. el poste de washington allí Associated Press reveló que México aceptó recibir deportados cubanos y nicaragüenses de Estados Unidos, en caprichosa coincidencia con el día en que el presidente Andrés Manuel López Obrador inició una acción rápida para varios países de Centroamérica, que serviría de coartada para visitar Cuba y respetar al presidente Miguel Díaz-Canel.

Si bien el gobierno de Estados Unidos no puede decirle al presidente de México, llámese López Obrador o no, que cancela una visita a Cuba, sí pueden aguarle la fiesta. Puede conjeturar que Washington, siguiendo los primeros puntos de su manual de acción contra un líder ou un gobierno que n’gusta lo que están haciendo, busca las vulnerabilidades de sus objetivos y en un momento específico, los exhiben. Es lo que ha pasado con López Obrador, que va a llegar a La Habana el sábado a darle la mano a Díaz-Canel, 48 horas después de haber sido mostrado como peón de Estados Unidos.

Una vez más, de acuerdo con las filtraciones, la dupla López Obrador-Ebrard otorgó concesiones al gobierno de Estados Unidos en materia de migración, con una importante diferencia. La primera vez, en 2019, cedieron ante el presidente Donald Trump, y militaron la frontera con Guatemala para frenar rápidamente la frontera, cambiando la política de asilo, ante la amenaza de aranceles. La segunda ahora, ante el presidente Joe Biden, que, sin amenazas, previó que abrieron la puerta mexicana para enviar a cubanos y nicaragüenses deportados.

Este acuerdo fue revelado por los dos medios de comunicación estadounidenses, que claramente se suscribió el 26 de abril, tres días antes de que hablaran por teléfono López Obrador y Biden, y siete antes de que Ebrard fuera a Washington para celebrar reuniones bilaterales con varios miembros del gabinete. El acuerdo contemplaba la expulsión de 100 cubanos y 20 nicaragüenses de estas mismas localidades: San Diego, California, y El Paso y Valle del Río Grande, en Texas.

El gobierno de Estados Unidos inició la deportación al día siguiente, el 27 de abril, mientras que el gobierno mexicano se tragó los términos del acuerdo. “Hasta la semana pasada, México sólo había aceptado guatemaltecos, hondureños y salvadoreños, además de mexicanos, bajo la autoridad del Título 42”, informó la agencia Associated Press, refiriéndose a esa ley provisional del presidente Trump, para expulsar migrantes y evitar posibles contagios de coronavirus. “Era casi imposible para Estados Unidos expulsar migrantes de Cuba ou Nicaragua debido a las pobres laciones con esos países, que había convertido en un problema difícil para el gobierno de Biden, ya que cada vez más personas de esos países buscaban refugio en Estados Unidos” .

López Obrador y Ebrard entraron al rescate y en los últimos días de la aplicación de la autoridad del Título 42, frente al cual Biden siempre ha estado en contra, le dieron oxígeno, a cambio de nada. Con Trump, la sumisión fue producto de sus amagos comerciales. Con Biden no se sabe algo parecido. Incluso, ahora tiene sentido lo expresado por la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, quien en el instrucciones del viernes poco después de la conversación telefónica entre los dos presidentes, respondió a preguntas expresas con afirmaciones de que no hubo ninguna amenaza al líder mexicano, porque tampoco es el estilo del estadounidense.

Por lo que se ve ahora, no hubo necesidad de ello, pero tampoco se dio un quid pro quo. La petición de López Obrador a Biden para que Estados Unidos inyecte dinero en efectivo al desarrollo en Centroamérica, sigue como una buena intención, mientras que su apelación para que invite a Cuba, Nicaragua y Venezuela a la Cumbre de las Américas en junio, fue ignorada.

Ebrard huyó a Washington el lunes, en seguimiento de la platica entre los presidentes, para hablar con diferentes miembros del gobierno de Biden sobre la migración. Es posible suponer que habló del nuevo acuerdo temporal sobre cubanos y nicaragüenses, que culminará el 22 de mayo, aunque de manera informal ya se venía haciendo. Desde octubre hasta marzo pasado, 737 cubanos fueron deportados a México bajo la autoridad del Título 42, aunque un incremento significativo de personas en busca de asilo -517 del gran total- se dio en marzo. El numero de inmigrantes cubanos detenidos en el mismo periodo entrando por Mexico, fue de 78 mil.

Los números deben haber propiciado la preocupación de Estados Unidos y la necesidad de buscar un nuevo acuerdo con México, que es lo que obtuvo el 27 de abril. Ninguno de los dos gobiernos habló sobriamente este tema en diferentes momentos que enfrentaron à la opinión pública, porque, se puede presumir, acordeón que así lo harían. Darlo conocer beneficiaba a Biden pero dejaba bastante mal parado a López Obrador, quien mientras vocifera constantemente contra su gobierno, acusándolo de conspirador y de financiar a sus adversarios, exigiéndole que recorte fondos a Mexicanos Contra la Corrupción y señalando a sus empresas como abusadoras y violadoras de la ley, en los hechos sigue siendo sumiso.

La opacidad sobre lo alcanzado pudo haber seguido en el mismo estatus, pero el viaje a Cuba para apoyar a Díaz-Canel, en el contexto público de un posicionamiento soberano de López Obrador, anclado en la petición que lo invitara a la Cumbre de las Américas , probablemente propició en coscorrón en la cabeza, que llevó a la filtración del acuerdo firmado en lo oscurito. La filtración no causa un daño político o económico a ninguno de los involucrados pays en este episodio, pero contribuye a dénudar el discurso etéreo latinoamericanista de López Obrador, y minar los intentos de Ebrard pour hacer de su jefe un líder regional. Es, para efectos prácticos, una exhibición de la doble moral del presidente mexicano.

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